Aarón Vargas Seín

    En 1921, en una humilde casita en el Barrio Aibonito del pueblo de Hatillo, Puerto Rico vivía la Familia Vargas Seín. Don Pedro Vargas, su padre, fue un humilde campesino de gran entereza, fuerte carácter y de grandes cualidades: laborioso, honrado, recto, de criterio firme, pero amable y sensible ante las cosas espirituales y guardador de la Ley de su Dios. Doña Concepción Seín, su madre, virtuosa, humilde, de carácter y mirada apacible, llena de paz, temerosa de Dios, dama de oración y sacrificio. Ella al sufrir los efectos de un difícil embarazo y afligida en el temor de perder el hijo que vibraba en sus entrañas, clamó a Dios que le permitiera tener un buen alumbramiento y fue en ese momento en que le prometió que si su niño nacía sano, ella lo entregaría enteramente al servicio de Dios.

    En la madrugada del 23 de octubre de 1921, nació su único hijo varón, robusto y saludable y fue llamado Teófilo, que significa Amado de Dios. Teófilo creció bajo la bendición y gracia divina con la recta dirección y guianza de unos padres celosos del bien, dentro de un hogar humilde, pero lleno de honra,de grandes valores espirituales y morales. Era un hijo abnegado, trabajador y ayudador de sus padres. Asistía junto a ellos a una pequeña iglesia pentecostal y participaba entusiasmado con los grupos en debates bíblicos e interpretaba los textos con virtud espiritual. Siempre sobresalía y como anhelaba incansablemente aprender, buscaba a los ancianos de la iglesia para adquirir de ellos mayor capacidad, sabiduría y experiencia. Cuando Teófilo tenía 10 años de edad, la familia se trasladó a Arecibo, donde anhelaba aún más los dones espirituales y estudiaba la Biblia.

    La familia era de bajos recursos económicos. A Teófilo le gustaba el comercio, vendía todo lo que podía comprar o le daban para la venta y de esta manera ayudaba a sus padres. Su padre era cortador de caña y muchas veces cuando se iba a trabajar de madrugada, Teófilo iba a llevarle la merienda al cañaveral. Por las tardes, trabajaba junto a su padre en su pequeña parcela de tierra donde tenía labores asignadas desde sus primeros años. Transcurría su niñez siendo un estudiante ejemplar, amaba a sus maestros y éstos sentían por él admiración; su conducta era intachable, era puntual y responsable.

    Pasados varios años, un día, caminando por el pueblo de Arecibo vio dos damas y una de ellas, Juanita García Peraza, le llamó grandemente la atención por su honesto porte. Dios dispuso que sus padres llegaran a la misma iglesia que ella visitaba. Cuando él oyó sus palabras, su alma vibraba, y aunque era niño en esos momentos, pudo entender que el Cristo esperado era el que oía a través de ella. Sintió una alianza inexplicable con ella y le seguía a todas partes.

    En una visita que Juanita le hiciera a Don Pedro y a Doña Concepción, le dijo a Sión: "En tus oraciones me ofreciste a tu hijo y he venido a buscar lo que me prometiste". Sión y Pedro se dieron cuenta de que estaban en deuda con Dios y de ahí en adelante Teíto, como cariñosamente le llamaban, sin dejar de amar a sus padres, dedicó su vida al servicio de Dios.

    Teíto acostumbraba visitar la casa de la hermana Juanita García Peraza (la persona de Mita) y en una de estas visitas la observaba mientras ella oraba, y muy silenciosamente se arrodilló en un rincón de la sala para no interrumpirle. De pronto, el Espíritu Santo de Dios usó a la hermana Juanita, la arrebató del lugar, fue y buscó aceite (líquido que el Espíritu Santo siempre ha utilizado para la unción de sus instrumentos escogidos). Se dirigió hacia él y la hermana Juanita, utilizada por el Espíritu Santo de Dios lo ungió para Ministro del Reino. Su alma se llenó de alegría. Luego el Espíritu de Dios le cambió su nombre por Aarón. Poco tiempo después Aarón y sus padres fueron parte de los once que salieron con la hermana Juanita de la Iglesia Pentecostal. Aunque el ministro de la Iglesia le decía que no siguiera tras ella, porque reconocía que él tenía un gran porvenir espiritual dentro del movimiento pentecostal, él se negó categóricamente, porque entendía que era menester obedecer a Dios antes que a los hombres.

    Aarón muy joven comenzó a ejercer su Ministerio. Predicó por primera vez en Camuy, donde fue enviado por la hermana Juanita. Ofrecía servicios 7 días a la semana y los feligreses siempre le seguían con gran amor. Era dinámico, esforzado y valiente. Nunca le temía a nada. Crecía en conocimiento y virtud a la par con el crecimiento y expansión de la Obra. El pago fue grande, la persona de Mita lo llamó para vivir a su lado en la Casa Pastoral, sede de la Congregación. Se le encomendó la administración de todos los bienes de la Iglesia. Por sus grandes valores morales y espirituales le fue dado el Ministerio de la Ley, y acompañaba a la persona de Mita a todas partes. Fue el primer Guarda, primer Predicador, primer músico de percusión de la Banda, primer Administrador, constructor y agricultor.

    Mita fue sembrando en él todas aquellas cualidades que debía poseer un Profeta: entereza, firmeza de carácter, disposición al sacrificio, valor para enfrentar los problemas, sabiduría y discernimiento divino, templanza, benignidad, bondad, caridad y sobre todo, un inmenso amor hacia las almas. Aprendía cada día, tenía a la persona de Mita por ejemplo.

    Por haber sido escogido desde antes de nacer, y ungido para Ministro del Reino de Dios, cuando el Señor consideró llevar a descansar el cuerpo de Juanita García Peraza, le encomendó a Aarón su pueblo diciendo: "Cuida de mis hijos que yo te pagaré".

    En el año 1970, cuando Juanita García Peraza tuvo su deceso, Aarón asumió valerosamente la dirección del Pueblo de Mita. Con él comienza la gran expansión de la Obra de Mita en Puerto Rico, Estados Unidos, República Dominicana, Canadá, Curacao, Colombia, Venezuela, Costa Rica, Panamá, El Salvador y México. Se lanzó lleno de fuerzas y valor a la encomiable labor de llevar a lejanas tierras este pregón. Bajo su dirección y supervisión se han construido todos los templos que tiene la Congregación Mita en y fuera de Puerto Rico. Estableció el Colegio Congregación Mita, la Egida e Institución El Paraíso, la Oficina de Orientación y Asistencia Social. Ha dado fiel cumplimiento a las profecías de Mita promoviendo el desarrollo integral de nuestro Pueblo.