Mita, Juanita García Peraza

    Juanita García Peraza nació el 24 de junio de 1897 en Hatillo, Puerto Rico. Descendía de una familia muy distinguida y de una clase social alta. Desde niña demostró grandes capacidades y se distinguió por sus cualidades: sus valores morales y espirituales, su amor por el pobre, su gran sensibilidad ante el dolor ajeno, su valentía, su integridad, su abnegación. Ella todo lo tenía, vivía en abundancia, pero en su corazón siempre llevó como misión ayudar a los más necesitados.

    Para finales de la década del 30, cuando Puerto Rico pasaba por una gran crisis, Juanita enfermó de una condición de gastroenteritis que la mantuvo en cama por largo tiempo. Luego de haber pedido al Señor que si la sanaba le serviría todos los días de su vida, recibió sanidad por la oración.

    Comienza una nueva etapa en su vida. El Espíritu de Dios la llamó y le dijo: "Mi sierva, préstame tu cuerpo, te necesito para una gran Obra, el que te oye a ti me oye a mí y el que se una contigo, se unirá conmigo". El Espíritu de Dios hablaba por ella, se manifestaba con gran potestad, reprendía el pecado, pero amaba al pecador; su palabra era enérgica y su actitud valiente. Los hombres faltos de fe, de caridad, de visión espiritual no pudieron valorar la grandeza de Dios que en ella había ni pudieron entender el gran plan del Señor de unificar las Iglesias, porque la unidad es un derivado del amor y si no hay amor de Dios no se puede efectuar la unidad. Como aquellos hombres no pudieron aceptar la voluntad divina, Juanita confrontó situaciones de mucho dolor: le afligieron, le humillaron, por ser mujer le mandaban a callar, pero ella siempre fue tan humilde, tan sencilla que esperaba confiada en el que la ordenó.

    Un día afligida clamó a Dios y mientras oraba llorando en su habitación, vio descender una estrella en movimiento circular, se preguntaba en su mente donde caería, pero ésta chocó en su frente: era la luz del Espíritu Santo de Dios confirmando su Ministerio.

    La mujer ha sido marginada por el hombre a través de la historia, mas no así por Dios. La mujer ha ido superando prototipos creados por el hombre; ha aspirado y ha escalado posiciones antes vedadas para ella.

    A Juanita García Peraza, Dios la escoge como su Instrumento, su Profeta, le ordena levantar una gran Obra de redención para dar cumplimiento a la tercera y última manifestación del Espíritu Santo de Dios. Ella obedeció el llamado del Señor, dejó su posición social, su fortuna y se fue por campos y pueblos a predicar las buenas nuevas; visitaba aquellas almas pobres, necesitadas, compartía con ellos, comía junto a ellos, dormía en lugares muy humildes y le llevaba la palabra alentadora llena de virtud divina que reconfortaba sus almas y transformaba sus vidas. A pesar de ser tan perseguida, calumniada, asechada, mal interpretada, nunca doblegó, con valentía siguió adelante, resistiendo valientemente los embates para dejar un pueblo asentado sobre una base firme.

    En el 1940 establece la Congregación Mita en Arecibo, con un triple mensaje de amor, libertad y unidad. En el año 1947 la Iglesia se establece en la Ciudad Capital, San Juan, en el sector de Hato Rey; empieza a desarrollarse y extender su mensaje. Además de la gran labor espiritual que lleva acabo, realiza una extraordinaria labor social comunitaria. Ella predicó de la mejor forma: con su ejemplo. Ejemplo de una vida recta, consagrada y dedicada al servicio de Dios y de la humanidad. Logró convertir su comunidad en una totalmente organizada. Desarrolló cooperativas y corporaciones que le ofrecen la oportunidad de empleo y de grandes beneficios y mejoramiento económico a los miembros de la Congregación. Estableció escuelas bíblicas, conocidas como el Consejero, para instruir, orientar y guiar a los niños en su desarrollo total. Creó academias musicales en donde niños y adolescentes se benefician al estar ejercitados en aspectos donde se fomenta el desarrollo de las artes. Como compositora cultivó el tema del amor a Dios. Entre sus múltiples composiciones se destacan: La Marcha Triunfal, Bienvenidos, El Candelero, La Visión, Los Justos, Paz Lleva Mita, Si has Obrado como Creyente, entre otros.

    Estableció un Cuerpo de Guardas con el propósito de dar vigilancia a todas las propiedades de la Congregación y a la Comunidad en general. Este Cuerpo desarrolla y fomenta en sus miembros el sentido de pertenencia, la responsabilidad y los valores morales y espirituales indispensables en un ciudadano de provecho.

    Estableció un Cuerpo de Predicadores, Predicadoras, Diáconos y Diaconisas que hacen el bien y realizan una extraordinaria labor social doquiera llega el mensaje de la Congregación Mita.Anheló y profetizó la creación de una Egida para las personas de mayor edad de la Iglesia y un Colegio para niños y adolescentes de la Comunidad que al pasar de los años, después de su deceso, fueron hechos realidad. Ella realizaba una gran labor misionera visitando enfermos por pueblos y campos, orando por ellos, ofreciendo ayuda a los necesitados y haciendo el bien a manos llenas. Visitó cárceles y hospitales con palabras de aliento, consuelo y amor. Siempre hubo en sus labios exhortación y consejo mediante la palabra sabia, la amonestación a tiempo, pero a la vez la paciencia y templanza que siempre la caracterizó. De este modo, era de esperarse que su labor ministerial influyera grandemente en el campo social y el mejoramiento personal de muchos seres humanos y de familias completas de nuestra Isla. Muchos alcohólicos, adictos a drogas y antisociales fueron rescatados de estos terribles males y actualmente son mujeres y hombres de provecho, ciudadanos responsables. Sus constantes disertaciones de gran contenido humano lograban el propósito divino de transformar a todo aquel que oyera y aceptara el mensaje. Brindó apoyo y fortaleza a los menos afortunados, a los pobres de espíritu y enfermos del alma. Su palabra orientadora levantó justa conciencia para obrar sabia y responsablemente con su familia y sus hijos trayendo felicidad a muchos hogares y matrimonios que estaban a punto de deshacerse.

    Fue tal su doctrina que traspasó los lindes de nuestra tierra hacia tierras extranjeras estableciéndose la Congregación en Estados Unidos (Washington, Chicago y New York) en la República Dominicana (Santo Domingo y Santiago de los Caballeros).

    Resaltamos que Juanita García Peraza dio oportunidad de expresión total a la mujer al permitirle amplia participación en la Iglesia. Ella marcó el inicio de una nueva era para la mujer. En una época en la cual no le era permitido oficiar en la Iglesia, Juanita rompe barreras y abre camino para la difusión del Ministerio del Espíritu Santo de Dios en la Tierra, Confirmando las palabras del Profeta Isaías: "Cuando sus ramas se secaren serán quebradas y mujeres vendrán a encenderlas". Y así como Débora se levantó como madre en Israel, la persona de Mita se levantó como madre espiritual para juntar un pueblo para salvación.

    Luego de haber realizado una extraordinaria labor, el 21 de febrero de 1970 esta maravillosa dama fue llamada por Dios al descanso eterno. Coronada está en la eternidad y gloria. La obra de sus manos prevalece en el corazón de todos cuantos la conocimos como testimonio fiel de su lucha incansable y su amor incondicional. En ella el Espíritu Santo de Dios encontró la fortaleza, el amor y la humildad para llevar a cabo su tercera y última manifestación en la Tierra.

    Ocho años más tarde, para el año 1978, la Universidad Hispano Americana reconoció la encomiable labor realizada por Juanita García Peraza en bien de la humanidad, y le otorgó el grado de DOCTORADO DE FILOSOFIA EN ADMINISTRACION HONORIS CAUSA (Doctor of Philosophy in Managemente Honoris Causae).

    Hoy su Obra continúa con un fundamento sólida y permanente en manos de su hijo espiritual AARON,  a quien ella desde muy niño ungió por ordenanza del Espíritu Santo de Dios